
La adidas Oregon 10 no es la primera recreación de un clásico que conocemos y con la referencia de la Marathon 10 teníamos mucho bueno que esperar. Así que nos calzamos las Oregon 10 con esa extrañeza que supone atarse unas zapatillas que por una parte te piden recordar el pasado y por otra correr tanto como puedas. Y las piernas de nuestro probador Carlos Suarez dan para mucho. Tanto como para ser un ex atleta profesional.

Pero antes de llegar a las piernas comencemos por los ojos. Aunque probamos el color azul/naranja (satellite/white/infrared), también hay
otras versiones más cercanas a la
Oregon original, para los más puristas.
A lo que no he encontrado respuesta es a que se llame
Oregon 10 y que salga a la venta en 2011. Incluso en la misma zapatilla aparece como Oregon 11. Pero no creo que ese 0 cambie tu opinión sobre la zapatilla una vez puesta.
La primera sensación es la de un buen ajuste, con una zona delantera cómoda en la que los dedos pueden moverse, pero no demasiado amplia como parece ser la moda imperante. El talón es la única zona en la que nuestro probador notó que el ajuste no era muy adecuado, incluso con un atado fuerte el talón quedaba holgado. Los materiales, desde la malla hasta la plantilla, parecen pensados para reducir peso.

La entresuela debia recordar el momento más glorioso de la Oregon original, la red Dellinger. Una malla situada en la entresuela que absorbía el impacto. El choque contra el asfalto era transferido por esa red, debilitándolo.
Buena idea...para 1982. Pero hoy tenemos compuestos que funcionan mejor. Así que se ha mantenido la red Dellinger como opción estética, pero no funcional. De absorber y distribuir los impactos se encargan adiprene y adiprene+ (que ya vimos cómo funcionan
aquí). En la línea de zapatilla rápida que sigue la Oregon 10 no esperábamos una amortiguación blanda y esponjosa sino algo reactivo que responda rápido a tu pisada. Y la habitual garantía de estabilidad de adidas es el Torsion, que en esta ocasión tiene forma de V y se acopla perfectamente con la entresuela. Con un diseño tan cercano al suelo y Torsion, además de una amortiguación contenida, la estabilidad es uno de los fuertes de esta zapatilla.

Aunque adidas no ha querido entrar en la moda de las zapatillas minimalistas, se ha convertido en un referente del movimiento casi sin intentarlo, gracias a sus zapatillas de competición de la línea adizero. En este caso no hay gran diferencia de altura entre el talón y la zona delantera, aunque sí dispone de un contrafuerte en el talón y un apoyo rigido en el arco del pie, por lo que no podríamos hablar específicamente de un modelo que siga la línea minimalista actual.
La suela exterior tiene un diseño muy racing; goma resistente a la abrasión y adiwear en los lugares justos, exterior del talón para recibir el impacto e interior de la puntera para impulsar. Un lugar donde se nota la velocidad que te exigen las Oregon 10 es en la puntera, donde no son demasiado flexibles ya que no tiene grandes estrías de flexión. Cuando llegan los ritmos altos, esa puntera se convierte en un trampolín que te impulsa, en un ejemplo de zapatilla reactiva.
Probada en distintas superficies, el agarre es bueno incluso en mojado. Como supondrás, el diseño completo no está pensado para correr sobre tierra suelta y la suela exterior no es una excepción.

Estéticamente mantiene la línea de la Oregon original, con detalles que quizás hoy no utilizaríamos en un diseño puramente funcional como la ojetera plástica. Sin embargo, no mantiene el espíritu de la original. En los primeros ochenta la Oregon era una rodadora. La Oregon 10 te permite correr a ritmos más rápidos, son más agresivas, pagando esa ventaja con menos protección, por lo que no son la mejor elección para las tiradas largas de un corredor popular. Y puede que ese sea uno de los principales (si no el único) problema de esta zapatilla. ¿A quién va dirigida? Con un estilo retro, parece ideal para aquél que no quiere desentonar vestido de calle y luego quiere correr con ellas. Pero ¿ese corredor será capaz de poner las Oregon 10 al ritmo que le exigen? En cambio, un corredor que se centre en el rendimiento y obvie lo estético ¿no tiene otras opciones incluso sin salir de adidas? Mientras llegas a una conclusión puedes ir atándolas para llevarlas de paseo. Ya decidirás en la carretera.